Recuperamos un artículo propio que en su día escribimos para la revista Viajar del periódico ABC. Podéis clicar aquí y os llevara al articulo original pero además os copiamos el texto a continuación. 

Nos adentraremos al barrio por la calle Valverde hasta la plaza de Luna, donde nos toparemos con la primera iglesia interesante de nuestra ruta, la de San Martín. Levantada en estilo barroco ;en el siglo XVII conserva una de las portadas más originales de los templos de Madrid, obra de José de Churriguera. El interior es exquisito, de un barroco muy contenido y que proporciona una increíble sensación de armonía.

En la calle Corredera de San Pablo, a la altura del número 15 nos encontramos con el Teatro Lara. Se le conoce como la bombonera de Don Cándido, porque fue construido por un carnicero que se llamaba de este modo y al que le encantaba el teatro cómico. Este señor, en un arrebato de valentía, decidió meterse a empresario. Todo el mundo pensó que se iba a arruinar, pero don Cándido supo contratar a los mejores actores cómicos de la época y esto le proporciono muchísimo éxito.

No abandonamos la Corredera Alta de San Pablo hasta que damos con la iglesia de San Antonio de los Alemanes. Observando su fachada, es difícil imaginar lo que te vas a encontrar dentro. La exuberancia y calidad decorativa que luce esta iglesia la hacen única en Madrid. Prácticamente desde el suelo se desarrolla un ciclo pictórico que se extiende hasta llegar a la cúpula. La fachada del edifico se la debemos a Juan Gómez de Mora y los frescos del interior a artistas como Lucas Jordán, Francisco Ricci y Juan Carreño. Os aconsejo visitar el interior, lo que podemos hacer antes o después de las misas a las 12 y las 19 horas. 

Entramos por la calle de la Puebla, donde al final de la misma se encuentra el convento de Don Juan de Alarcón. Este priorato es famoso debido a que en él se conservan los restos de la beata María Ana de Jesús, la cual cuando murió se decía que su cuerpo desprendía un olor a manzanas verdes. Todos los años el 17 de abril se puede ver el cadáver, que impresiona terriblemente debido a lo bien que está conservado. Esto forma parte del Madrid un tanto macabro, pero para endulzarnos un poco la vida podemos hacer un alto en El Horno San Onofre, en la calle del mismo nombre. Si visitan la capital en Navidades, la pastelería es famosa sobre todo por sus roscones de Reyes..

Una de las arterias más importantes del barrio es la calle Fuencarral, la nueva milla de oro del Madrid más alternativo y vanguardista. Todo comenzó a finales de los años 90 con la inauguración de El Mercado de Fuencarral, un espacio rompedor. A partir de esta apertura comenzaron a surgir otros negocios especializados en nuevas tendencias. Para continuar con el toque de grandes contrastes que inunda este barrio, justo enfrente del vanguardista mercado se encuentra un antiguo humilladero del siglo XVII. Cuenta la leyenda que el Marqués de Torrecillas acusó injustamente a una doncella que trabajaba al servicio de su esposa del robo de unas joyas. Dicha doncella fue condenada a muerte y poco después se descubrió que la ladrona había sido una urraca, así que el Marqués creó el humilladero para expiar su mala conciencia.

En la pequeña calle de San Mateo una pequeña joya nos invita a entrar y trasladarnos en el tiempo al siglo XIX: es el Museo del Romanticismo. Este espacio debe su encanto a que se concibió no como una mera exposición de objetos sino con la intención de que, mediante la recreación del ambiente, el visitante se sintiera transportado a la época romántica. Desandando un poco nuestros pasos llegamos hasta el Real Hospicio de San Fernando, frente a la parada de metro de Tribunal. Esta construcción del siglo XVIII destaca por su fachada churrigueresca, está considerada obra cumbre del arquitecto Pedro de Ribera y joya del barroco madrileño.

EL TEMA COPAS ESTÁ CUBIERTO
Para terminar nuestro recorrido nos vamos de copas por los alrededores de la histórica Plaza del Dos de Mayo, en cuyo centro se elevan las estatuas de los héroes espontáneos del levantamiento popular que dio origen a la Guerra de la Independencia. Para llegar hasta aquí podemos recorrer las pequeñas vías símbolo del Madrid nocturno como la calle de la Palma o la calle del Barco donde locales míticos como La Vía Láctea, Tupper Ware, Penta o Nueva Visión nos invitan a descubrir el Madrid más alternativo.